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Titulo original: The Da Vinci code
Director: Ron Howard
Elenco: Tm Hanks, Audrey Tatou, Alfred Molina, Jean Reno, Ian McKellen
Duración: 149 min.
País de origen: USA
Año: 2006
Pagina oficial

nota

Permítanme –antes de hablar de la cinta propiamente tal- divagar un poco.

Hace años que no iba al cine Pedro de Valdivia. Pasó por ahí para mis clases de italiano y siempre estaba con las ganas de volver.

Los cafés que resguardan el cine (uno a cada lado), la plaza con sus esculturas, bancos y vegetación; el puente y la Galería Madrid, son lugares que hacen de ese sector un lugar con onda. “Especial”, me atrevería a llamarlo.

Y hoy, que he vuelto al cine, me doy cuenta que esa “onda” se transmite al interior.

De partida, los asientos están numerados y, créanlo o no, hay un acomodador. Así que si llegaste tarde y no sabes donde esta tu asiento, él te guiara –linterna en mano- hasta tu butaca. ¿Cuántos acomodadores quedaran en el mundo? ¿Cuántos cines “de barrio” como el Pedro de Valdivia quedaran? Sé que pocos, y hasta el día de hoy, lamento que Las lilas ya no este.

El precio de la modernidad a veces parece muy alto, pero mientras queden estandartes como el Pedro de Valdivia, habrá lugares con ese “no se que” tan especial y rico.

Otra cosa: los baños. ¿Han ido últimamente al Pedro de Valdivia? Los baños están en el subterráneo. Son pequeños y parecen de cualquier cosa menos de un cine (sé que no hay baños “de cine” propiamente tal, pero ya me acostumbre a los de Hoyts), pero así también, ahí llega “la onda” y “el que se yo”.

¿La película? Una mera anécdota.

El código Da Vinci es como un combo de McDonald´s en el Bellas Artes. Es todo lo que el Pedro de Valdivia no es.

Una cinta de rápida y de fácil digestión que se apega a los clichés Hollywoodenses que ya se me de memoria (y supongo que ustedes igual).

Por esta vez, no les voy a contar la trama, y es que si a esta altura del partido no saben de qué va, es porque probablemente han vivido bajo una roca los últimos meses.

Les recomiendo “El código…” en el Pedro de Valdivia en una tarde-noche lluviosa de invierno. La verdad, es que les recomiendo el cine Pedro de Valdivias. A secas.

PEACE OUT

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