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Titulo original: Citizen Kane
Director: Orson Welles
Elenco: Orson Welles, Joseph Cotten, Dorothy Comingore, Agnes Moorehead
Duración: 119 min.
País de origen: USA
Año: 1941
nota

Sin lugar a dudas, tarde o temprano tenía que ver la mejor película de la historia. Un prodigio que se adelanto a su época y sentó las bases para miles de cintas venideras, iluminando, inspirando e instando a las nuevas generaciones a ir un paso más adelante y explotar los recursos de tan bello arte.

No solo la trama es absolutamente envolvente desde el principio, sino que la iluminación, tomas, guión y montaje (entre otras) son tremendos.

Además, como dato extra, este fue el debut cinematográfico de Welles con solo 25 años. ¿Quién se puede jactar de tremenda hazaña?

La historia gira en torno a la muerte de Charles Foster Kane, un multimillonario dueño de varios medios de comunicación como el Enquirer, quien al morir solo dice una palabra: “Rosebud”. El misterio rodea esa palabra y quienes le suceden, quieren saber que significa. ¿Habrá sido una amante? ¿Un proyecto inconcluso? ¿O un mero desvarío?

La historia de la vida de Kane se construye en base a los testimonios de las personas que lo conocieron en vida.

Conoceremos su infancia, juventud, ascensión a la gloria, y amoríos. Todo relatado por los protagonistas de la vida de tan notable hombre.

Al final, nadie puede dar con el significado de la palabra. Pero nosotros como espectadores, conoceremos el misterio, el cual guarda relación con las cosas simples y el anhelo de las cosas perdidas y los valores realmente importantes.

Disculpen si soy majadero con eso de “mejor película de la historia”, pero hay un antes y un después del ciudadano Kane.

Los recursos de los que disponía el cine, fueron usados de manera magistral por Welles

uso de la profundidad de campo (seguramente influido por el realismo poético de franceses como Jean Renoir), fotografías en claroscuro y juegos de iluminación (herencia del expresionismo alemán de principios del siglo) escenografías techadas (nada común para la época) y notable uso de los movimientos de cámara y uso de grúas, como dollys y travellings. Pero también añadió algo absolutamente nuevo: la mirada personal del autor: el director como un narrador omnisciente que quiere contar la historia a su manera, valiéndose para ello de herramientas como el picado y el contrapicado. También desarmó la cronología de la mayoría de las historias que eran proyectadas en la pantalla grande, empezando la narración desde el final.

Imagen

Esos y otros atributos la hacen tan única y atemporal. Porque yo, que he visto muchas películas, me doy cuenta de lo innovadora y ágil que es el ciudadano Kane.

Sigue vigente y no tiene nada que envidiar a las producciones actuales.

Sin lugar a dudas, la mejor película de la historia.

PEACE OUT

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