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Titulo original: Hombre mirando al sudeste
Director: Eliseo Subiela
Elenco: Hugo Soto, Lorenzo Quinteros, Inés Vernego
Duración: 105 min.
País de origen: Argentina
Año: 1986
nota
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Esta película ha sido catalogada como una de las mejores cintas latinoamericanas de la década de los 80. Escrita en solo un mes, Hombre mirando al sudeste cuenta con una adaptación norteamericana llamada K Pax y protagonizada por Kevin Spacey.

La historia se desarrolla en un manicomio en pleno Buenos Aires. Allí llega Rantés, un joven que dice ser un extraterrestre. Sin papeles, pasado ni registro, nadie sabe que hacer con el, hasta que el doctor Denis decide internarlo y dejarlo allí.

A medida que comienzan a hablar, Rantés le cuenta al doctor que el ha venido de otro planeta a estudiarnos y por eso después de cada jornada, se instala mirando hacia el sudoeste, para enviar telepáticamente lo aprendido a su nave matriz.

El doctor piensa que es un loco inofensivo y a la vez se siente muy intrigado por el. No sabe como aguanta actuar siempre y nunca deja escapar algo de su vida pasada.

A su vez, Rantés viene a devolver el interés profesional que Denis había perdido.

Su vida se sumía cada vez mas en la soledad y en el manicomomio veía una puerta al infierno la cual no le importaba a nadie y en la cual, el también estaba recluido.

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Con el paso de los días, aparece Beatriz, una chica que conoce el pasado de Rantes y llega a visitarlo. El doctor pregunta a la chica quien es Rantés y ella le dice que un alcohólico rehabilitado que apareció súbitamente en el templo evangélico donde ella trabaja.

Paralelamente, los locos siguen a Rantés con gran devoción ya que el es el único que los escucha y entiende.

Con el paso del tiempo, el doctor termina por estrechar lazos con el hombre llegando incluso a sacarlo del manicomio para ir a un concierto con Beatriz. Allí la película alcanza su punto mas alto cuando espontáneamente, Rantés toma el estrado y comienza a dirigir a la banda que toca el “Himno de la alegría”. La gente que asiste al espectáculo y los internos del manicomio se dejan llevar por la música extasiados y al borde del paroxismo. Al final, la policía coarta todo y obliga a Rantés a ser devuelto al hospital.

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La película es bastante poética y por medio de metáforas deja en claro que nosotros no somos capaces de disfrutar y vivir alegres, sino todo lo contrario, acometemos contra aquellos que se alejan de lo uniforme encerrándolos y despreciándolos (locos, viejos, enfermos) y negandoles su derecho a ser felices.

Supongo que Rantés, llego al manicomio porque como dice el dicho “los niños, borrachos y locos dicen la verdad”. Ellos estaban abiertos y dispuestos a escuchar el mensaje de este ser intergaláctico venia a hacernos: un llamado de atención antes de que fuera demasiado tarde.

Rantés es como un Jesucristo que tiene su segunda venida a la tierra para enmendar los errores de la gente y corregir el rumbo que la humanidad ha tomado.

Una cinta bastante profunda y poética. De lo mejor del cine latinoamericano.

PEACE OUT

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