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Titulo original: Letters from Iwo Jima
Director: Clint Eastwood
Elenco: Ken Watanabe, Kazunari Nicomiya, Tsuyoshi Ihara
Duración: 141 min.
País de origen: USA/ Japon
Año: 2006
Pagina oficial

nota

Si bien esta cinta es la versión nipona de “La conquista del honor” (comentada aquí) la película es una experiencia más oscura, seria y deprimente de la guerra.

Para los que han visto “La conquista…” se habrán dado cuenta que la cinta gira en torno a tres sobrevivientes que ganaron la gloria después de haber colocado la bandera norteamericana en la cima del cerro que domina la isla.

Pues ese lado de la historia es más “cosmopolita”, muy glamorosa y bastante superficial. Los soldados son elevados a la categoría de celebridades y recorren el país instando a la gente a comprar bonos para solventar a los soldados que siguen en guerra.

De ahí que haya un trecho tan grande entre las dos cintas, y entre ambas culturas.

Por un lado tenemos a los americanos grandilocuentes y con un sentido del espectáculo que nunca mengua, mientras que por otro tenemos a los japoneses, quienes reflejan una cultura comprometida y regida por el honor. Su manera de vivir la guerra y la vida es diferente y eso queda muy bien retratado en la película.

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Sin ir más lejos, hay dos escenas que grafican lo que digo. Una es cuando los soldados del imperio, reclutan a hombres jóvenes para la guerra. Incluso las mujeres entregan a sus maridos para que vayan a defender el honor de Japón. No hay aspavientos y las lágrimas se contienen al ver como sus hombres son “favorecidos” con ese honor.

La otra escena, es una que se da en las cavernas de Iwo Jima. Allí, varios soldados que se ven acorralados por el enemigo, deciden ejecutar un harakiri moderno, despachándose al otro mundo por medio de una granada.

No veo ninguna de esas dos acciones dándose en occidente.

Y he ahí el punto más fuerte de la película (o las películas): la forma de captar maneras de ser y formas de ver el mundo, tan diferentes a pesar de enfrentar una situación en común.

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La trama no es más que la versión japonesa del conflicto y retrata lo que pasaba con las huestes del sol naciente en la isla de Iwo Jima.

El peso narrativo recae principalmente en tres personajes. Uno de ellos el general Tadamishi Kuribayashi quién vivió gran parte de su adultez en Estados Unidos y que por lo tanto conoce a los americanos. Sus relatos se mezclan con recuerdos que reviven sus reuniones políticas y conversaciones con mandatarios del tío Sam.

Fue en ese país donde Kuribayashi descubrió los sinsabores de la guerra (al menos de manera teórica) pero también aprendió como abordar a los americanos, en el amplio sentido de la palabra.

El otro relato, es de toque mas intimo y eso se ve reflejado en las interminables cartas que Saigo le escribe a su esposa, quien esta embarazada de su primer hija.

Este panadero solo quiere irse de la isla y poder sostener a su hija en sus brazos. Pero la realidad y sus responsabilidades con el imperio dicen lo contrario.

El tercer personaje “protagónico” es el Barón Nishi campeón olímpico en la disciplina ecuestre quien llega a prestar sus servicios al campo de batalla, haciendo gala de un honor que todos conocen.

La guerra destroza tempranamente el temple del barón, cuando su caballo es aniquilado en un tiroteo.

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Más allá de eso no hay. La guerra es guerra en todas partes y la diferencia no la hace el motín, sino la gente que allí da sus vidas en pos de ideales que a ellos muchas veces no atañe.

“Cartas desde Iwo Jima” o la guerra, es como una muerte anunciada. Una película muy lenta, lúgubre y terrible, mas aun así, personajes como el panadero o el barón olímpico, tiñen los destrozos con un toque humano, íntimo y lleno de sentimientos que distan de la violencia que deben vivir.

Solo la experiencia de Eastwood podía parir una cinta tan madura y con la deferencia de prestar atención a “ganadores y perdedores” (aunque en la guerra todos perdemos).

PEACE OUT

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