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Titulo original: Walk on water
Director: Eytan Fox
Elenco: Lior Ashkenazi, Knut Berger, Caroline Peters
Duración: 117 min.
País de origen: Israel / Suecia
Año: 2004
Pagina oficial

nota

Esta es la primera cinta que veo de Israel, un país lejano y en constante conflicto bélico.

Un país con un pasado, por decir lo menos, imprescindible al menos para nosotros los cristianos y también importantísimo para los judíos.

Cuando pienso en Israel se me vienen a la cabeza cosas como la estrella de David o la diáspora, ¿saben que es eso? La diáspora es la palabra que define el éxodo masivo de judíos hacia otros lugares, dejando atrás el terruño y todo lo que eso significa.

Lo curioso es que jamás habría asociado Israel con cine.

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Para ser la primera cinta que veo, he quedado con una buena impresión y de no ser por lo difícil que son de conseguir, seguiría viendo “otro” cine asiático, diferente al Chino, coreano o japonés.

Es muy loco pensar en las diferencias abismantes que existen entre estos países que si bien no son vecinos, están en el mismo continente ¿Y que tienen en común? Pues el cine.

La trama de “Caminando sobre las aguas” cuenta la historia de Eyal, un asesino profesional que trabaja para el Mossad (el servicio secreto israelí).

Sus días pasan bajo misiones que le han sido asignadas para capturar o eliminar a soldados o generales que sirvieron al fhürer durante su periodo.

Una de esas misiones lo lleva a hacerse pasar por guía turístico y acercarse cautelosamente a una pareja de hermanos alemanes cuyo abuelo fue un criminal de guerra. Esta misión no hubiese tenido nada de anormal de no haber involucrado a los hermanos alemanes que inocentemente abrieron su intimidad al israelí.

Su buena disposición y afabilidad fueron involucrando a Eyal poco a poco en sus vidas. Tanto así, que Axel (el joven alemán) lo termina invitando a Alemania para el cumpleaños de su padre.

Lo que parecía ser solo otra misión, termina transformando la vida del tosco Eyal, quien encuentra el amor en Pía (hermana de Alex) y a un amigo en Alex.

Pienso que en Israel y Alemania pasa lo mismo que en Chile. El tiempo ha pasado y nuestra generación ya no siente la carga de la dictadura de Pinochet. Lo mismo debe suceder a las nuevas generaciones de alemanes que no necesariamente se sienten como “compatriotas” de Hitler.

Aun así, más de cincuenta años después de ese periodo, muchas cintas, libros y manifestaciones culturales dan cuenta de lo que sucedió. Bajo distintas miradas vemos como la segunda guerra mundial marco a familias enteras hasta el día de hoy.

En fin, buen cine israelí para que el mundo sepa que en de ahí no solo salen atentados un muertos, cosas buenas aun pueden aparecer de tan asolada tierra.

PEACE OUT

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