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Titulo original: Koroshiya
Director: Takashi Miike
Elenco: Tadanobu Asano, Nao Omori, Shinya Tsukamoto, Paulyn Sun
Duración: 129 min.
País de origen: Japón
Año: 2001
nota

Dentro del cine oriental que llega por estos lados, el género de yakuza tiene una muy merecida reputación. Junto a la mafia rusa o italiana, los yakuza son conocidos por la severidad con que castigan los errores, la fiereza con que defienden su territorio y los métodos poco “ortodoxos” que tienen para torturar.

“Ichi el asesino” toma a los yakuza como premisa y por medio de un personaje que es la quintaesencia del nerd oprimido, muestra hasta que punto es malo perjudicar a alguien en sus tiernos años de adolescente.

Valiéndose de escenas que entran dentro del gore, la película demuestra una creatividad increíble a la hora de matar o torturar. A mi parecer, Jigsaw debiese darse una vuelta por Japón y trabar amistad con estos yakuzas para después importar los métodos a Estados Unidos y seguir con sus macabros juegos.

Así también, los personajes de la cinta son sumamente extraños y bizarros. Por ejemplo, el jefe de una de estas mafias, disfruta de castigos corporales que le dan placer y ejemplo fehaciente de eso, son los tajos y cicatrices que decoran su cara.

La trama va así: Un conocido y respetado jefe yakuza ha desaparecido misteriosamente con un jugoso botín. Kakihara (el loco de los tajos), quien oficia como mano derecha dentro de la organización, emprende la búsqueda de su jefe puesto que piensa que no se ha fugado.

Ha medida que se cierra el cerco, Kakihara y el resto de la banda descubrirán que su jefe no se fugo, sino que fue brutalmente asesinado por Ichi, un joven medio esquizofrénico que por un lado es incapaz de controlar su fuerza e instinto asesino y por otro, busca limpiar su cabeza de recuerdos terribles (por raro que eso suene).

Por ahí leí (y me pareció muy sensato) que la película se cae cuando tomamos en cuenta un hecho que no deja de ser menor: el asesino es un marica afeminado y traumado hasta decir basta. Es horrible pensar siquiera, en ser asesinado por alguien tan “low”.

Hay un giro y una intención detrás de eso, pero mezclar a los yakuzas con ese muchacho no me pareció. Hubiese sido mejor (o con más sentido) si Ichi hubiese ido por ahí matando a ex compañeros de colegio o Universidad.

Cabe destacar que la cinta es una adaptación de un manga ultra violento y de ahí sale en parte todo el gore que Miike muestra en la película. Les digo que si son de estomago delicado o no les gusta la violencia más visceral con primeros planos a mutilaciones o chorros de sangre, no vean la cinta. Por nada del mundo.

Los personajes tampoco “están nada de mal”, Ichi y en especial Kakihara los dejarán con un mal sabor en la boca.

Imagino que aparte de contar la historia, Miike quería provocarnos y hacernos sentir algo muy primitivo como el asco y asombro. Lo logra.

A mi la película me gusto más que “Old boy” (que tambien toca el tema de la venganza y es oriental). Así que depende de ustedes: Ver o evitar a Ichy, el asesino.

PEACE OUT

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