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Titulo original: Va, vis et deviens
Director: Radu Mihaileanu
Elenco: Yaël Abecassis, Roschdy Zem, Moshe Agazai, Moshe Abebe
Duración: 147 min.
País de origen: Bélgica, Francia, Israel, Italia.
Año: 2005
nota
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Esta cinta relata la vida de un chico etiope quien debe disfrazar su pasado y procedencia, diciendo que es judío, para poder escapar de su país y poder tener mejores perspectivas de vida en Israel, de donde se supone, “nunca debió haber salido”.

Erradicado de su tierra forzosamente, el pequeño Yäel será inserto en un país donde el agua no escasea, los niños usan algo que se conoce como zapatillas y lo más extraño aun, se duerme en camas.

Su familia adoptiva es aprensiva y en todo momento protegen a este joven delgado y de apariencia indefensa. Pero los niños son crueles y muchos de sus padres no aguantan que sus hijos compartan la escuela con Yäel; miradas de desprecio, bromas pesadas y otras crueldades van minando la personalidad del chico quien es capaz de salir adelante gracias al amor de su nueva familia y pocos amigos.

Pero aun así, por las noches de luna llena, Yäel piensa en su verdadera madre aun en Etiopía y sueña con poder verla de nuevo.

Imagen

Los años pasan y Yäel –ahora bautizado Schlomo-abandona el cristianismo en pos del judaísmo el cual le es inculcado por profesores que lo aleccionan y dejan en claro el eterno suplicio que ha soportado el pueblo de David.

Allí la película vuelve una y otra vez, tanto así que después de un rato, parece que nosotros somos los alumnos de los profesores judíos.

Aparte de ese tópico, la película da muchas vueltas al desarraigo, al sentido de hogar y pertenencia y a la paternidad-maternidad no biológica pero igual de influyente y tremenda.

Después de la hora y media, la cinta se centra en un Schlomo más grande (y parecido a Bob Patiño) que deja atrás la melancolía y empieza a vivir la vida que le corresponde a un joven de su edad. Pero los conflictos bélicos en Israel y el judaísmo evitan que por ejemplo, viva tranquilo o pueda ponerse de novio con una chica que no solo es pelirroja, sino judía recalcitrante (o mas bien su padre).

De la misma forma, me queda claro que en Etiopia –los pocos que queda- “no son dignos de ser” por más triste que eso suene

Después de estar sentado frente a la pantalla viendo una cinta cargada emocionalmente, vemos como los últimos 60 minutos dan un giro más superficial que implica peleas dentro de la familia “ideal”

Lo peor eso si, viene al final, cuando el director nos abofetea con una escena efectista, poco sutil y “tan Hollywoodense” como no era su película.

“Ser digno de ser” pese a los defectos que mencione antes, merece ser vista por el solo hecho de abordar temas tan humanos, delicados y sensibles como son la hambruna en países subdesarrollados, la discriminación y el desarraigo.

PEACE OUT

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