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Titulo original: Spiderman 3
Director: Sam Raimi
Elenco: Tobey Maguire, Kirsten Dunst, James Franco, Thomas Haden Church, Topher Grace
Duración: 140 min.
País de origen: USA
Año: 2007
Pagina oficial

nota

Después de ver las dos primeras entregas de esta ambiciosa saga, sabia que tarde o temprano deberí­a ir a ver el cierre de la trilogí­a, a lo menos con Sam Raimi en la silla de director.

Instalado en las mullidas butacas del Pedro de Valdivia y con un bucket gigante de pop corn, me pase como dos horas treinta viendo otra gran adaptación, cortesía de Raimi y su gran elenco de trabajo.

Esta vez y como bien decían muchos medios, terminas con la idea de ver tres películas por el precio de una y no lo digo solo por la maratónica duración de la misma, sino porque Spidey deberá vérselas con tres villanos diferentes que harán lo imposible por eliminarlo.

Pero no nos adelantemos, vamos por parte. Primero hay que decir que en esta tercera entrega, Spiderman es todo un icono en la ciudad de New York: los diarios le regalan portadas, los niños usan su traje azul y rojo y casi todas las pantallas en Madison Square muestran pietaje con su figura.

El pasar es dulce para Parker, ya que no solo disfruta de su vida como paladín de la justicia, sino que además ha consolidado su relación con Mary Jane Watson, quien escala posiciones en el competitivo mundo de los musicales en Broadway.

Pero de un momento a otro todo parece desmoronarse cuando el duende verde (un ex amigo de Parker, el multimillonario Harry Osborn) lo ataca y desata una escalada de momentos desdichados para el protagonista.

Como bien decía, todo parte con un ataque que termina con Osborn en el hospital y un diagnostico funesto: perdida de memoria severa a corto plazo. Esto permite un acercamiento entre los ex mejores amigos que deriva en una amistad reconfortante y al parecer sólida.

Paralelamente, M.J. es despedida de su trabajo como cantante debido a la crí­tica lapidaria de la prensa de espectáculos y Osborn recupera el odio que antes anidaba en su corazón en contra de Parker, a quien culpa por la muerte de su padre.

Si esto no fuese difícil de llevar, un meteorito que cae del espacio, trae consigo una sustancia negra y viscosa que busca un huésped al cual pegarse cuan garrapata. Más encima, un ladrón de poca monta que es buscado por la policía, ve como su estructura molecular es alterada tras ser impactado por unos rayos que lo transforman en el “arenero” (¿Se han dado cuenta que en las historietas todo los males o poderes se le achacan al ADN, un cientí­fico o algo que vino del espacio?).

Pues bien, ahí lo tienen: De ser adulado por todo el mundo, Spiderman deberá lidiar con el fracaso de su relación, el odio del duende verde, la aparición del arenero y esa sustancia aliení­gena que más tarde dará paso al famoso “Venom”.

Más encima, en el Daily Bugle (periódico en el cual Parker oficia de fotógrafo freelance) el fotógrafo Eddie Brock, amenaza con quedarse con una plaza que le debiese haber correspondido a nuestro amigo arácnido (más bien su alter ego Parker).

Con la ecuación anterior, Raimi se las arregla para armar una película bastante entretenida y llena de acción trepidante.

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La película funciona porque básicamente Raimi supo desde un principio que se estaba embarcándose en una película sobre superhéroes. Nada de explicaciones sesudas (achaquemos todo al ADN y cosas espaciales), mucho amor justo en el momento correcto, algo de banderas norteamericanas flameando cuando más se necesitan, mucha pantalla verde y un elenco que engancha.

Pero Raimi no solo se queda en lo “superficial” y plantea una serie de hechos emocionales que afectan al superhéroe poniéndolo al mismo nivel de cualquier mortal. El conflicto de intereses que representa el traje de Venom y la expropiación de la personalidad a la que se somete quien lo albergue, queda reflejado a la perfección en el cambio que sufre Parker (parecí­a emo-Kudai con el pelo en la cara) y en como Eddie Brock canalizo todo su odio entregándose al traje alienígena

Punto aparte para el desgarbado Tober Grace quien definitivamente se robo la pelí­cula. Pongámoslo así­: Cuando veo a su compañero de “That 70´s show” Celso en alguna película, sigo viendo a Celso, pero con Topher fue distinto: Creí en interpretación del arribista y desalmado Eddie Brock. Felicitaciones, Donna estarí­a orgullosa de ti

En resumidas cuentas, Spiderman 3 entra en la misma categorí­a de “Piratas del caribe”, un Blockbuster que entra dentro de las grandes franquicias, pero que se queda corta para marcar época (solo en el apartado monetario).

PEACE OUT

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