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Titulo original: 1408
Director: Mikael Håfström
Elenco: John Cusack, Samuel L. Jackson, Mary McCormack
Duración: 94 min.
País de origen: USA
Año: 2007
Pagina oficial

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Quizás desde que se estreno “El resplandor” (comentada aquí) que no había una adaptación de Stephen King al cine tan buena como “1408”. Como supondrán, la espera ha sido larga y entremedio hubo verdaderos fracasos, pero les aseguro que cuando vean “1408” volverán a asustarse y re encantarse con el terror.

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La película esta basada en un cuento publicado dentro del compendio “Todo es eventual” (comentado aquí) el cual estaba lleno de relatos cortos bastante buenos.

De ahí en cuestión, el director sueco Mikael Håfström, se entusiasmo con la historia de Mike Enslin, un escritor especializado en lugares malditos, una suerte de “guía para el viajero de lo terrorífico” que lo ha situado como todo un best seller de lo paranormal.

El punto es que todo lo que Enslin escribe son exageraciones; la verdad es que nunca ha visto un fantasma, duda de lo paranormal y todo lo que aparece en sus libros son resultado de una obesa imaginación desbocada que busca saciar a sus ávidos lectores.

Pero las casas embrujadas no son todo lo que ocupa el tiempo de Mike; su hija murió hace un tiempo y se divorcio de su mujer tras una crisis insuperable, consecuencia directa del fallecimiento de la niña. El alcohol y trabajo ocupan ahora las horas muertas de Enslin, quien visita muchos sitios embrujados, firma libros y sale de gira, a fin de olvidar su triste realidad.

Por otro lado, sus fanáticos le envían miles de recomendaciones sobre que y cual sitio visitar a continuación; miles de cartas del tipo “vaya a la casa embrujada de los González” repletan su casilla. Obviamente el 95% de estas misivas van directo al tacho de la basura, pero alguna captura su atención, así por lo menos sucedió con una escueta postal del hotel Dolphin en New York, la cual solo decía “no entre a la habitación 1408”.

Suficientemente escueta y seductora, la postal cumplió a cabalidad su propósito, ya que al día siguiente, Enslin estaba llamando para reservar dicha habitación.

Una vez en el hotel y tras innumerables peticiones del staff pidiéndole que no fuera a “esa” habitación, Enslin consigue la llave tras un prolongado “muñequeo” con el administrador, quien le suplica que no entre a ese lugar.

Una vez dentro, Mike se ríe de lo inofensivo que parece todo, pero tras unos minutos, la habitación deja de ser lo que era para dar paso a una monstruosa pesadilla que solo tiene una salida: el suicidio.

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La película funciona a la perfección. Las actuaciones de Cusack y Jackson son estupendas, la narración y falta de recursos vomitivos como el gore y los sustos sorpresivos (malos cuando son gratuitos) hacen que todo recaiga en la pieza y sus elementos.

Además, hay un elemento que me llamo poderosamente la atención y es que tras los primeros 30 minutos de metraje, el reloj que descansa al lado de la cama de Enslin empieza un conteo de 1 hora, que es exactamente lo que queda para que termine la película. Esto, que puede parecer muy insignificante nos sitúa “en” la película y –en tiempo real- nos obliga a quedarnos encerrados con Enslin en su pesadillesca aventura.

Además, todos los elementos psicológicos a los cuales echa mano –primero King en el cuento y luego Håfström en la cinta- son transversales, por los que nadie quedara ajeno al terror en su más pura forma: elementos de la naturaleza implacables, oscuridad, incertidumbre, soledad, culpa, locura, tristeza o malsanidad son una muestra de lo que nos espera cuando entremos a la habitación 1408, lejos una de las mejores cintas de terror en mucho tiempo.

A todos quienes gustan del buen terror va esta película, y si les gusta el cine “a secas” pues con mayor razón. Toda una brisa de aire fresco en el ponzoñoso ambiente del terror.

PEACE OUT

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