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Titulo original: The lost boys
Director: Joel Schumacher
Elenco: Jason Patric, Kiefer Sutherland, Corey Haim, Corey Feldman
Duración: 93 mins.
País de Origen: USA
Año: 1987
nota




Tenía demasiadas ganas de volver a ver esta emblemática cinta de terror de los ochenta.
Me acuerdo que cuando vi “Generación perdida” por primera vez rayaba brutalmente con todo: los dos freaks que se vestían como militares  (a pesar de ser prepuberes) y trabajaban en la tienda de comics mas grosa al lado de la playa, la pieza gigante de Sam, el abuelo loco y buena onda que con los años se pone mas entretenido, lo tétrica que podía ser la parcela de noche y aunque no me crean, los peinados y ropa estrafalarios y estrambóticos TAN ochentenos y que gracias a Dios, ya están erradicados.

En fin, yo rayaba con todo y la sobredosis era tan alta que yo quedaba loco y en vela después de ver “Generación perdida”. Ahí, en la cama, esperando expectante algún ruido en mi ventana o bien, pasar la mítica barrera de la medianoche despierto, esperando que un sinfín de espíritus innombrables vinieran a perturbarme y yo tuviese que llamar a mis amigos para planear como defendernos. La verdad es que estaba medio loco y afortunadamente, sigo estándolo.

Pero hagamos un alto a mi evocación de recuerdos y veamos de que iba esta tremenda historia de chupasangres.

Lucy Emerson esta recién divorciada y junto  a Michael y Sam, sus dos hijos, parte a la casa de su padre en Santa Carla, California.
Durante una de sus primeras noches, Michael conoce a una misteriosa chica que anda un grupo de pandilleros locos que causa estragos en el pequeño poblado. Paralelamente, su hermano menor Sam, hace migas con los hermanos Edgar y Alan Frod, quienes le cuentan que el, en apariencia tranquilo pueblo, esta plagado de pandillas, desapariciones y por sobre todo: vampiros.
Si bien los hermanos parecen locos, Sam acepta un comic que le regalan el cual tiene escrito al reverso su numero de teléfono, el cual le dicen que use “en caso de emergencia”.

Resulta que la emergencia llega cuando Michael se da cuenta que los pandilleros que días mas tarde lo acogen, eran vampiros que lo inician en la vida de la noche y quien sino su pequeño hermano Sam deberá rescatarlo de su desgraciado destino.
Ahí entran en acción los tres muchachos, que armados con agua bendita (y pistolas de agua para dispararla), mucho ajo y unas estacas hechas de palos de escoba comienzan su guerra santa contra los “no vivos”.

¿Y que podemos esperar de ahí? Pues una tremenda cinta de vampiros que sentó precedentes e influencio a miles de jóvenes y otras películas venideras.
Los vampiros eran cool, la llevaban y todo, pero un grupo de pendejos menores de quince podían mas que todos estos chupasangre.

La locación de California era diferente a todo lo que yo había visto. Los vampiros ya no habitaban un castillo terrorífico en el corazón de Rumania, sino que carreteaban en la playa, tenían “un hotel” de vampiros demasiado increíble y mas encima ¡andaban en moto! ¿Se imaginan el impacto que tuvo eso en la volátil imaginación de niños como yo? Es que les prometo que yo no podía creer lo que veía.

La cinta es espectacular. El look de roqueros que tenían los vampiros, un par de escenas bastante gore y la emblemática “Cry little sister” de Gerard McMahon le terminan por dar el toque de culto que la cinta tan bien ha sabido llevar con el tiempo.
Y ojo que mañana o en los días venideros comentare la secuela, estrenada directamente al DVD llamada: “Lost boys: The tribe”.
PEACE OUT

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