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Titulo original: Wszystko, co kocham
Director: Jacek Borcuch
Elenco: Mateusz Kościukiewicz, Olga FryczJakub Gierszał
Duración: 85 min.
Paí­s de origen: Polonia
Año: 2009
Pagina oficial
nota

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Hace unos meses fui a ver cine polaco. Definitivamente un país con el cual tengo nulos vínculos que no sean Roman Polanski (aparte de tener un amigo que es descendiente del arquitecto Luciano Kulczewski).

Siempre que tengo la opción de ver cine de países tan lejanos y por ende distintos, acepto encantado. Para cruzar el mundo y llegar a Chile, pues debe ser una gran película.
“All that I Love” lo es. Al menos para mi.



La cinta retrata cómo era ser joven a principio de los ochenta bajo un régimen comunista. Y no “joven a secas” sino jóvenes punks con una banda que no duda en escupir contra el gobierno que rige y otras cosas.
Pues esa es la vida de Jako Janek, vocalista de la banda mencionada anteriormente, hijo de un miembro del ejercito y novio de una chica hija de un representante sindical. No hay que ser genio para darse cuenta que el chico tiene todo cuesta arriba.

Él y sus amigos, son una generación que sueña con salir de Polonia. El país es opresivo, deprimente y no ofrece nada a sus inquietas mentes, que sólo se calman con la música y mientras miran el océano soñando con lo que hay más allá.
Durante la cinta, Jako se mueve vertiginosamente. Hace cosas arriesgadas como acostarse con la esposa de un general del ejercito, tocar frente a un puñado de adolescentes y no censurar la letra de sus canciones y otro puñado de cosas que tienen a todo el mundo catalogándolo como “incontrolable”.

Cuando la película terminó, llegue a la inmediata conclusión que no importa dónde este la gente; puede ser Lima, Abu Dhabi, New York o Cracovia, todos somos iguales y nos desvelamos por las mismas cosas.
Jako podía haberse llamado Jua, John o Liu, su corazón inquieto reacciona frente a la opresión y se desvela pensando en la chica que le gusta tal y cómo sucedería con un chico de su edad en cualquier parte del planeta.

El verdadero mérito de la película es ser otro fruto del Instituto Cinematográfico de Polonia, el cual ha fomentado la producción de cintas nacionales, disparando la producción de 10 a 50 películas por año. Así mismo, la calidad de los trabajos ha mejorado considerablemente, haciendo pasear varias cintas por un sinfín de festivales al rededor del mundo.

“All that I want” no es genial, pero si es fuerte y sana. Hija de la nueva camada de cineastas polacos, aquellos chicos que no tienen fronteras mentales y quieren que su cine viaje por el mundo. Eso siempre se aplaude y fomenta.
PEACE OUT

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