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Titulo original: Harry Potter and the Half-Blood Prince
Director: David Yates
Elenco: Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Michael Gambon, Jim Broadbent, Alan Rickman
Duración: 90 min.
País de Origen: Estados Unidos
Año: 2009
Pagina oficial
nota

Anoche nos pegamos una escapada al cine a ver Harry Potter. Estaba verdaderamente repleto y uno de nuestros amigos no pudo entrar.

Una vez dentro trate de espabilarme lo más posible para sentarme por penúltima vez a ver una película de Harry. Mal que mal ha pasado casi una decada desde la primera vez que tome un libro de Potter y sus amigos. Yo he cambiado, la saga ha cambiado y las condiciones de juego han cambiado.

Pues, bien, antes de empezar debo contarles que -como muchos sabrán- Warner Bros
decidió dividir la útima entrega en dos películas, por lo que Harry Potter y el príncipe mestizo termina “en plena acción”.

La trama aquí gira en torno a la protección que Hogwarts tiene para que no entren los mortí­fagos. El colegio de magia registra a todos sus alumnos y ha colocado a aurores en todas las enteradas para asegurarse que ningún enviado de “aquel-que-no-debe-ser-nombrado” entre.
Paralelamente, Harry y sus amigos están viviendo plena revolución hormonal. Por su parte Ron se pone de novio con la empalagosa Lavender Brown (lo que pone triste y celosa a Hermione) mientras que Harry se acerca cada vez má¡s a Ginny, la hermana menor de su mejor amigo.

Pero no todo es color de rosa, puesto que afuera del castillo, Bellatrix y otros mortifagos planean la forma de entrar a Hogwarts y poder derrocar a Dumbledore y sus profesores.

Y aquí­ entramos en uno de los puntos cruciales de la trama y de los siete libros: Dumbledore le cuenta a Harry que Voldemort ha escondido su alma en siete objetos llamados horrocruces. Éstos se encuentran escondidos en diferentes lugares y son dificilísimos de encontrar, pero si alguien logra ubicarlos y destruirlos, el señor del mal volverá a ser mortal.

Y es ahí donde se mueve la cinta. En un péndulo que va y viene entre la tensión y las escenas medias tontas del amor torpe y primerizo de los protagonistas, quienes un momento están planeando como derrotar a Voldemort y al siguiente besando a su chic@.

Mucha gente ha reclamado que la película no era buena, pero yo que he leído todos los libros no esperaba más ni menos. A mi me pareció entretenida y correcta, como han sido la mayorí­a de las pelí­culas. Eso si, debo admitir que en lo personal prefiero las escenas mas tétricas que las de amor.

En resumidas cuentas, Harry Potter está a solo dos horas y media de terminar. El sentido de orfandad será grande cuando Harry se vaya, pero de seguro alguien lo reemplazara en los libros, el cine y la cultura pop.
PEACE OUT

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