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Titulo original: Hellraiser: Bloodline
Director: Kevin Yagher & Joe Chappelle
Elenco: Bruce Ramsay, Valentina Vargas, Kim Myers, Christine Harnos, Charlotte Chatton, Paul Perri.
Duración: 86 min. mins.
País de Origen: Estados Unidos
Año: 1996
nota

Cuarta entrega en la saga de Hellraiser y a estas alturas, ya son muchos los cenobitas, las muertes, la sangre derramada y los cuerpos mutilados. Pero vamos por una cuarta aventura más.

Esta vez, la trama se desarrolla en tres épocas distintas siendo el hilo conductor la familia Lemarchand, conocida porque en todas sus generaciones ha tenido un prestigioso juguetero.

La primera línea de tiempo nos remonta a la Francia aristócrata. Ahí conoceremos a Philip Lemarchand, el juguetero original, aquel que dio forma al “cubo de los lamentos”.

Cuenta la historia que el talento de Lemarchand era tal que un buen día fue contactado por el misterioso Duc de L’Isle, un aristócrata adinerado que le encargo la fabricación un “juguete” único e irreproducible.

Aquel juguete no era otra cosa que el “cubo de los lamentos”, el cual seria ocupado por L´Isle en sus artes oscuras. La idea del aristócrata era abrir una puerta al infierno y así liberar lo peor de aquel plano a fin de someterlos a su dominio.

Pero el pobre estúpido nunca pensó que liberaría fuerzas incontenibles que una vez dejadas en libertad, destruyeron todo a su paso a excepción del juguetero, quien logro escapar.

La segunda línea de tiempo nos lleva a la actualidad. Época en la cual conocemos a un descendiente del juguetero original.

El hombre en cuestión trabaja diseñando diferentes objetos siendo uno de ellos, una replica gigante del cubo la cual de funcionar, liberará o aniquilará a todos los demonios que pululan por el infierno.

Sabiendo esto, Pinhead y sus secuaces deciden obligar al juguetero a destruir el cubo para que ellos no tengan forma de volver a ser encerrados ahí.

Esta línea de tiempo es en la que mas se ahonda. El juguetero lucha para salvar a su familia y los cenobitas harán lo imposible por usar este cubo tridimensional gigante que los puede desterrar para siempre.

Por ultimo, la tercera línea de tiempo se desarrolla durante el año 2121 (o algo así). Allí vemos como la acción se ha trasladado a una nave espacial aparentemente abandonada (este recurso después fue explotado por cintas como Leprechaun o Viernes 13).

Un escuadrón de rescate llega a la nave y se encuentra con una nueva generación de la familia Lemarchand. El personaje en cuestión es el último sobreviviente ahora que los demás tripulantes han muerto. El cubo se ha trasladado al futuro y solo el parece saber que secretos encierra.

“Hellraiser: Blodline” marca varios hitos dentro de la saga: fue la ultima película en estrenarse en el cine; el director (Kevin Yagher ) se avergonzó tanto por el resultado que se puso un seudónimo (Alan Smithee), es la ultima en tener a Pinhead como centro absoluto de atención y la ultima considerada por los fanáticos como “de antología”.

A diferencia de otras cintas, la trama se sostiene y si bien es desordenada, es fácil seguir el hilo conductor. Sin embargo el desgaste argumental se nota y el echo de tirar la historia al espacio, es un recurso que apunta a seguir estirando la trama en otros escenarios a partir de la quinta entrega.

Cabe destacar que la protagonista de la cinta es la chilena Valentina Vargas; ¡esto es igual a decir que existe una cenobita de chilena!

En resumidas cuentas “Bloodline” esta lejos de ser la mejor película, pero se las arregla para mantenerse a flote y seguir la línea de sus predecesoras, aunque el camino al desfiladero ya esta bien avanzado.
PEACE OUT

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