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Titulo original: Ai no mukidashi
Director: Sion Sono
Elenco: Takahiro Nishijima , Hikari Mitsushima, Makiko Watanabe
Duración: 237 min.
País de Origen: Japón
Año: 2008
Pagina oficial
nota

Las películas orientales siempre son toda una apuesta. Quizás más que con las películas de cualquier otro lugar.
Nunca falta la historia bizarra que nos deja con un gran “wtf” escena tras escena y que meses después seguimos comentando por lo rara que era.

Pues “Love exposure” es esa película. Y el efecto de “wtf” se da incluso antes de apretar play, cuando sabes que casi dura 4 horas.
Pero eso es lo que puedes esperar cuando la cinta esta hecha por uno de los directores más polémicos y controvertidos de Asia, Shion Sono.

En sus cintas, el director siempre ha abordado el mundo juvenil japonés y cuan degradado esta. Ya sea por los medios, la Internet o los prejuicios de los occidentales (¿me van a decir que no consideran raros y locos a los japoneses?).
Pues el director piensa que los jóvenes son almas castas, puras y maleables. De eso se aprovechan los adultos, quienes pervierten y manipulan a los más pequeños para hacer lo que ellos quieren.

“Love exposure” es un retrato muy freak de los adolescentes japoneses.
Aquí la cinta nos habla de la relación de los jóvenes y la religión. Pero no de una relación normal, sino desde el punto de vista del fanatismo y la irracionalidad.
Yu Tsunoda es hijo de un padre de iglesia católica. Su madre murió cuando el era solo un niño y antes de fallecer, hizo que el pequeño Yu le prometiese que iba a casarse con una mujer como la virgen María.

Ese es el propósito en la vida de Yu, encontrar a su María.
Pero de repente todo se arruina, cuando una mujer loca e impulsiva le declara amor a su padre, quien extrañamente accede a casarse y vivir con ella.
La relación padre e hijo se ve alterada y Yu se da cuenta que la única forma de ser atendido y escuchado por su padre es en el confesionario. Por lo tanto, el joven comienza a pecar.

Con el paso del tiempo, Yu se transforma en un experto en el arte de sacarle fotos a la ropa interior de las mujeres. Esta es su forma de pecar y a la vez, de buscar a su María.
Los nuevos amigos de Yu aplauden sus “pecados” y lo instan a ir cada vez más allá.
El muchacho empieza a ser conocido como un verdadero pervertido.

Más adelante conocemos a Koike, otra hija de un hogar en extremo devoto e irracional.
A ella su padre la golpeaba por tener un buen cuerpo y “ser deseable”. Esto la llevo a volverse loca y odiar con su alma el sexo.
Ya más grande Koike se integro a la iglesia zero, un culto alternativo lleno de fanáticos irrestrictos y fervientes que cada vez crece con más fuerza.

Koike ha puesto sus ojos en Yu y su padre. Su idea es transformarlos a la iglesia zero y con eso, arrastrar a los cientos de feligreses que asisten cada domingo a misa.

Pero falta un tercer ingrediente: La hermosa Yoko, la María de Yu.

Luego de perder una apuesta con sus amigos pervertidos, Yu debe vestirse como mujer y pasearse por las calles de Tokio. Esa tarde, Yoko es atacada por un grupo de matones. Yu la salva y en plena pelea le ve los calzones: Ella es su María.
El único problema es que Yoko se enamora de Sasuri, nombre que Yu improvisa para excusar su disfraz de fémina.

Aquí casi se da un amor profético entre Yu (disfrazado de Sasori) y Yoko.
La situación es ve llevada a limites insospechados cuando Koike se entromete en la relación haciéndose pasar por la verdadera Sasori, todo para culminar su tarea de convocar más miembros a la iglesia zero.

Creo que no vale la pena seguir hablando de una película que dura 4 horas. Se hacen la idea y se entiende como Sono toca temas como la industria del porno, religión, sexualidad, perversión, obsesión, cultos etc.

Son este tipo de películas las que dan carácter y fuerza al cine nipón. El cine que nos sigue dejando con la idea de que los orientales son demasiado freak y bizarros.
Todo es por algo y Sono apunta a los adultos como elementos negativos en los jóvenes.

“Love exposure” debe verse en dos o tres tandas. Es demasiado extensa incluso para los fanáticos más acérrimos del séptimo arte. Eso si, cuando se cierra el circulo, de verdad quedamos (al menos yo) con la sensación de haber visto algo muy bueno y único. Un experimento en toda la longitud de la palabra, que funciona como catalizador, expiador y conductor de las neurosis actuales.
Toda una experiencia audiovisual. Bastante única en su genero.
PEACE OUT

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