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Titulo original: Micmacs
Director: Jean-Pierre Jeunet
Elenco: Dany Boon, Dominique Pinon
Duración: 105 min.
País de Origen: Francia
Año: 2009
Pagina oficial
nota
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Bazil quedo huérfano cuando era un niño. Su padre era soldado y falleció cuando piso una mina terrestre.
Ahora que es adulto, Bazil trabaja en una tienda de vídeos. Nada muy especial, hasta que una noche, una persecución entre delincuentes alborotó la tranquilidad del barrio. Bazil se asomó a ver que sucedía y una “bala loca” se alojó en su cráneo.
Desde ese momento su vida cambio violentamente. Si bien quedo sin secuelas graves, el pobre quedo desempleado y sin un hogar donde ir.
De un día para otro comenzó a hacer malabares en la calle y cualquier tipo de espectáculo circense para hacer algo de dinero.

Así fue como conoció a Placard, un ex estafador que ahora vive con un grupo de personas extravagantes y muy raras en una especie de cueva.
Hasta allí llega Bazil, quién inmediatamente conoce a la mujer contorsionista, al hombre bala, a la chica que hace cálculos exactos y a varios otros “misfits”. Desde ese día, la cueva-refugio se transforma en su nuevo hogar.

Un día y por pura casualidad, Bazil se topa con la empresa que construye las minas terrestres con las que murió su padre. Curiosamente, en la vereda de enfrente, está la empresa que construye el tipo de bala que está alojada en su cabeza.
Esa coincidencia es una especie de revelación para Bazil, quien con la ayuda de sus nuevos amigos, echa a andar un plan para que ambas empresas se vayan directo a la quiebra.

El cine francés debe estar a la vanguardia en lo que a historias se refiere.
Recuerdo el impacto que “Amelie” causo en el mundo, sin embargo lejos de ser un acierto aislado, la historia de esta chica soñadora era sólo la punta de lanza de un cine maduro, fantástico y sumamente creativos (en la forma que desarrolla personajes y evoluciona el storytelling).


Con esto me refiero a algo muy sencillo: Lo medular en “Macmics” gira en torno a la venganza. Cuando hago el ejercicio de pensar en venganza, pienso en lago bastante parecido a a “Old Boy”, no en la poesía absurda e infantil (pero altamente efectiva) con la que proceden los personajes aquí. Ahí está el mérito en el twist de la trama y por sobre todo la sabia elección de Danny Boon (Bazil) quién tiene esa corporeidad muy al estilo Chaplin.

“Micmacs” es un claro ejemplo del gran cine francés. Sencilla, colorida, creativa y muy extraña. Se defiende sumamente bien y jamás defrauda. Siempre es bueno ver cómo se puede sacar el jugo a una historia mi veces contada.
PEACE OUT

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