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Titulo original: Super 8
Director: J. J. Abrams
Elenco: Joel Courtney, Elle Fanning, Kyle Chandler
Duración: 112 min
País de Origen: Estados Unidos
Año: 2011
Pagina oficial
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Quizás estamos ad portas de presenciar el nacimiento (o consolidación) de una de las mentes más astutas y brillantes de esta generación.
J.J. Abrams, podría transformarse en el nuevo Steven Spielberg, un icono y visionario, capaz de entender la mente y emociones del ser humano, traduciéndolas de manera perfecta en historias atemporales y vívidas.

Con series exitosas y emblemáticas como Alias, Lost y ahora Fringe, el director ha saltado a la pantalla grande con una de las cintas más apasionantes, cálidas, bien dirigidas e increíbles de la década (al menos en mi opinión).

La participación de Spielberg como productor, no me parece antojadiza tampoco, ya que de cierta forma el “rey midas” del cine entrega su beneplácito a su relevo natural, de manera arrolladora e inolvidable, con una cinta que estoy dispuesto (como nunca antes) a ver 4 o 5 veces más.

Ohio, año 1979.
Joe Lamb tiene 13 años. Su madre acaba de fallecer en un trágico accidente laboral.
El culpable -aunque de manera indirecta- es Louis Dainard, padre de una chica del colegio. El hombre es alcohólico y aquella noche no se presentó a trabajar. La madre de Joe decidió cubrir su puesto sin saber que esa sería su última noche.

Han pasado 4 meses y el colegio terminó. Las clases dan paso al verano y los chicos tienen grandes planes por delante.

La tarea primordial para el grupo de amigos, será terminar de filmar una película de zombies usando una cámara Super 8. Charles es el director; mandón, compulsivo y estudioso, está empecinado en sacar este proyecto durante el verano para enviarlo a una competencia. Sus otros 5 amigos tienen distintos roles dentro del equipo de producción y todos quieren cooperar para que esto funcione.

¿Lo mejor de todo? Charles tuvo la brillante idea de invitar a la hermosa Alice para que rodará una escena. Joe se controla para disimular su alegría, ésta será la oportunidad para conocer a la chica que más le gusta.

Pues bien, una calurosa noche de verano, los 6 chicos partirán a la estación de trenes del pueblo a filmar una escena crucial de la película. Sin embargo, en pleno rodaje, sucede algo inesperado: Un tren inmenso choca de frente con una camioneta que a alta velocidad, lo impacto.

Los niños logran salvarse y la cámara Super 8 ha registrado todo.
El caos es apabullante, trozos de acero han caído del cielo, llamas por doquier dan un aspecto apocalíptico a la escena y a lo lejos, se ve a la camioneta que produzco magno descalabro.
Cuando los niños se acercan, se dan cuenta que dentro está su profesor de biología. El hombre carga un mapa con los horarios y rutas de varios trenes. Aún no fallece, pero se está desangrando. Antes de perder la consciencia, obliga a los niños a guardar silencio con respeto a lo sucedido esa noche.

Si bien logran llegar sanos y salvos a su casa, una serie de hechos misteriosos y aterradores destruyen la paz del pueblo, trayendo consigo a todo el ejercito y la paranoia de que “algo” anda suelto.

“Super 8” como bien comentaban en “The Totally Rad Show” es una carta de amor a los 80 y un homenaje a Steven Spielberg. La cinta se siente y asemeja a clásicos como “The Goonies” y “E.T.”, no significando eso impedimento alguno para brillar con luz propia.

La siempre arriesgada decisión de trabajar con niños es un acierto gigante; el elenco es realmente maravilloso y funciona perfecto en todas y cada una de las escenas.
Me encantó la forma en que Abrahams va sacando capas y capas e emociones y significados a medida que pasan las escenas; hay una en particular que me gustó mucho: los niños están en un dinner comiendo y Charles (el pequeño dictador que oficia como director) ordena café. Uno de sus amigos le dice “¿por qué pides café? ¡A nadie le gusta el café!”.

Me quede pensando en eso; es un claro guiño a la necesidad y obligación que muchos tienen de crecer. Ingresar al mundo adulto con uno de los códigos y símbolos más importantes de “los grandes”: el café.

El café simboliza responsabilidades, pocas horas de sueño, trabajo y estrés. Charles es el chico que más apurado está en llegar a esa época; todo lo estresa, todo tiene que ser como el quiere y el café no hace más que hacerlo parecer mayor -y por ende más poderoso- frente a sus amigos, que sólo beben refrescos.

Además, está la clara ridiculización al mundo adulto. Tan enredado en nimiedades, tan mentiroso, manipulador y absurdo. Los niños ven eso y desde su perspectiva hacen que todo eso parezca ajeno y muy lejano a sus preocupaciones.
La milicia es siempre torpe. Creen que con balas podrán matar a algo que “no muere”. Los padres están solos, tratando de sacar adelante familias monoparantales, a veces distrayendo sus penas en alcohol y otras olvidando todo con extenuantes horas de trabajo. El padre de Joe no olvidaba al padre de Alice, lo culpaba por la muerte de su mujer, mas su hijo sabía que no había sido intencional y era capaz de perdonar y olvidar.

No me quiero extender más de la cuenta, pero debo decir que “Super 8” supero mis altas expectativas, me transporto al lugar maravilloso donde todo es posible y me contó una “warm story”.
El elenco es simplemente genial, la banda sonora de Michael Giacchino es esplendida, las locaciones y fotografía no languidecen. Todo es redondo.
Lejos, la mejor película en lo que va de año y una de las mejores mainstream de los últimos tiempos.
PEACE OUT

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