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Titulo original: Shinboru
Director: Hitoshi Matsumoto
Elenco: Hitoshi Matsumoto, David Quintero
Duración: 93 min.
País de Origen: Japón
Año: 2009
nota
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Hace unos meses vi y comente una película de lo más rara. Se llamaba Big Man Japan y era la historia de un ciudadano que podía crecer diez veces su tamaño si su cuerpo recibía descargas eléctricas. Una vez gigante, se enfrentaba a monstruos extraños y abominables.

El director de esa película es Hitoshi Matsumoto. Él actor, comediante y animador, es toda una celebridad en Japón. Su trabajo es extraño, provocador, entretenido, cargado a la cultura pop, visualmente muy manga y siempre se sirve en grandes cantidades.

Después de su debut con “Big Man Japan”, Matsumoto hace lo que se le viene en gana y dirige “Symbol” una cinta abierta, lista para elucubrar, comentar y analizar. Una historia compleja, sencilla, rara, directa, obtusa y cuanta palabra se les ocurra. Porque todas caben.

Matsumoto, da vida a un hombre del que no sabemos nada. El pobre esta encerrado en un cuarto inmenso. No hay nada ni nadie. Solo cientos de penes de querubines que sobresalen de las paredes. Cuando el hombre aprieta un pene, algo aparece. Sushi, un negro que corre y desaparece, agua, un sillón etc. Todo lo que se les ocurra.

En otro lugar espacio temporal. Para ser más exactos, en México, conocemos a una familia clase baja cuyo padre es luchador. De esos que se ponen mascaras y vuelan por los aires.
El hombre se apresta a partir al coliseo donde enfrentara a un rival mucho más joven, atlético y poderoso que el. Su familia no sabe si sale de pie o en un cajón.

Estas dos historias corren de manera paralela y cuesta saber porque y para que. El hombre dentro del cubo blanco debe escapar. Para eso toca penes como ensayo-error. A veces cae agua y otras una soga. Quizás si sigue así pueda salir.
El luchador es silencioso y el drama viene de su familia, que se santigua, mira al cielo y ruega para que salga bien de la lucha.

Será bien honesto y diré que más allá de lo que les cuento, no entendí más.
Visualmente la cinta es muy artística, limpia y pulcra. Pero de trama, no sé que más agregar.

La sensación de no saber para donde va la historia es extraña. Placentera a ratos y muy incomoda para muestra estructura mental.
Me gusto porque fue rara, única e irrepetible.
PEACE OUT

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