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Titulo original: La première enquête de Maigret
Autor: George Simenon
Editorial: Ediciones Aguilar
Año: 2000
Páginas: 299

nota

George Simenon es uno de esos grandes y prolíficos escritores que por uno u otro motivo no son tan conocidos como debiesen.

En lo personal, no soy un versado en lo que respecta a la obra de Simenon, pero si he leído muchísimos de sus historias protagonizadas por el entrañable Jules Maigret. Eso si, jamás todas, porque si algo fue Simenon, el hombre fue prolífico: 80 historias de Maigret, 115 novelas no policiales y 200 novelas populares…impresionantes ¿o creen?

Ahora que me las doy de estadista, se me viene a la mente ese refrán que dice que “un viaje de mil leguas parte con el primer paso”, el cual ilustra muy bien el libro que comentare, ya que “La primera investigación de Maigret” (titulo bastante explicito) es la historia de este aspirante a policía en el quai des Orfebres.

Maigret es un hombre especial, pausado pero decidido, cariñoso pero implacable, bebedor a todas horas pero jamás alcohólico, sibarita y un eterno enamorado de Paris. Y es en esta historia en particular, donde vemos que Maigert siempre ha sido así. No es que haya adquirido “vicios” en el camino.

Esta vez –la primera-, el joven Jules Maigret deberá responder al llamado de Jules Minard, un joven flautista que ha escuchado un disparo y ha visto a una dama pedir socorro por la ventana de un importante boulevard perteneciente a la acomodada familia Baltasar. Al verse solo en la comisaría y a la indecorosa hora de la 01:15, Maigret decide ir a terreno e investigar el extraño caso. Esto lo llevara a involucrarse mas de la cuenta en el caso y lo llevara también, a descubrir una serie de sin sabores que pondrán en juego su impertérrita voluntad de seguir para siempre con la policía.

Cada vez que vuelvo a la novela negro me encanto. Hay escritores –como Simenon – que simplemente escriben obras maestras una y otra vez. Lecturas cautivantes que tienen la capacidad de ensimismarnos y guiarnos por lugares y tiempos pretéritos, que nunca podríamos visitar (léase Paris a principios del S XX).

Todos mis respetos al monstruo de la literatura George Simenon.

PEACE OUT

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