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Autor: Naomi Klein
Titulo original: No logo
Editorial: Paidós contextos
543 páginas.
Año:
nota




Hace prácticamente un año que tengo este libro llenándose de polvo en la pieza, pero por fin decidí­ tomarlo (por 2 o 3 vez) y leerlo, y ahora si me agarró.

Me sorprende todo el tiempo que lo tuve y no le di ni bola, porque ahora que lo leí­ me doy cuenta de lo bueno que es y la valiosa e interesante información que entrega acerca de la publicidad y marketing.

El libro esta escrito en ese estilo denunciante de Michael Moore y habla sin tapujos y muchas veces con lujo de detalles de una serie de hechos que hasta ahora habían pasado desapercibidos para la opinión publica.

Durante las 523 páginas del libro, se toca la historia de la publicidad, la crisis de la misma, el renacimiento de las marcas, el concepto “marca” como un todo y no la venta de productos, “los matones del copyright” los grupos subversivos que odian esta invasón que no deja respirar y un largo etcétera.

Hay pasajes en el libro que son definitivamente inquietantes, como por ejemplo la polí­tica de las empresas “new age” que buscan llegar al nirvana dejando atrás sus cuerpos fí­sicos (industrias y empleados) y delegando todo su trabajo a países tercermundistas que ven a sus jóvenes explotados en condiciones infrahumanas.

Aquí­ se explica con lujo de detalles la vida de un empleado (no de las multinacionales, sino que de contratistas que trabajan para multinacionales) se ve como los “free-lance” y “part time” se propagan como plagas en el mundo. Pareciese ser que la premisa es tener una rotación inmensa de personal que no tiene contrato y por lo cual ningún beneficio, llegando incluso a emplear jóvenes SIN PAGARlES NADA (se les promete empezar de abajo y ser “aprendices” para luego subir).

El estilo de Naomi Klein evoca mucho al regordete de Michael Moore, ya que ambos hablan sin tapujos y con pruebas fehacientes sobre las irregularidades que se cometen en diferentes aspectos.

Otros capítulos del libro (18 en total) toca la rebelión y resistencia que han puesto comunidades universitarias auspiciadas por Nike, y no solo eso, sino que la residencia de ayuntamientos y estados enteros que se han negado a usar petróleo de Shell o comprar ropa Nike para los empleados públicos.

Pero la guerra no se queda ahí­, puesto que las multinacionales han decidido contraatacar y organizarse en entidades que argumentan discriminación en contra de ellas por parte de estos Estados.

la conclusión de Naomi Klein y mí­a, como lector, es la aparición, ya no subversiva, sino legal y organizada de instituciones que velan por los intereses de los oprimidos y explotados y que usan la Internet como su mayor aliado.

A modo de cierre no me queda más que recomendarles este tremendo libro, de verdad es muy bueno, porque no sólo funciona como un ente denunciante sino que nos abre los ojos a horrores mucho mas cercanos de los que creíamos…ahora ya ni quiero mis Nikes fresh out the box!!

PEACE OUT.

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