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Titulo original: El túnel
Autor: Ernesto Sábato
Editorial: Seix Barral
Año: 1948
Páginas: 160
nota
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Darse cuenta que allende la cordillera o bien “aquí” hay genios, no hace mas que dibujar una sonrisa en mi rostro.

Siempre busco la perfección en otras partes, miro hacia otro lado y por lo mismo, no había caído en lo cerca que tengo la ocurrencia mas tremenda.

Ernesto Sabato me ha deslumbrado, amargado, asustado, ensimismado y cautivado con “El túnel”, una obra que debiese ser leída en todos y cada uno de los colegios de habla hispana (no quiero menospreciar a los traductores –yo soy traductor- por lo mismo, sé que “algo” se pierde entre un idioma y otro).

Les prometo que me pone los pelos de punta escribir sobre esta obra maestra.

En solo unas pocas paginas, Sabato construye perfiles tan acabados que te mueres.

O sea, Juan Pablo Castel, Maria Iribarne, Hunter, Allende y Mimi son exquisitos dentro de su desgraciada existencia.

Juan Pablo sobre todo. ¡Que personaje! Que maestría la de Sabato para hacer los cálculos mentales que debía llevar a cabo el pobre Castel: “¿Por qué quiso que fuera a buscar la carta a su casa? ¿Para que viera a su marido? ¿Pero porque se fue a la estancia? ¿Quién es Hunter? ¡Debe ser su amante! ¿Pero porque, cuando la llame, la mucama dudo cuando pregunte por la “señorita” Iribaren”…” y así puedo seguir y seguir.

Pero bueno, hablemos un poco de Don Sabato.

Nacido en 1911, se licencio en física y matemáticas en la Universidad de la Plata. Después de eso viajo a Europa a trabajar en los laboratorios Joliot-Curtie . Entro en contacto con el surrealismo.

En 1940 volvió a Buenos Aires y empezó a publicar artículos literarios.

El Túnel (considerada la mejor obra argentina) fue publicada en 1948. En 1961 publico Sobre héroes y tumbas y en 1974 publico Abaddón y en exterminador.

Fue también un comprometido luchador a favor de los derechos humanos y combatió los gobiernos militares que sumieron a Argentina en crisis durante los 70.

Imagen

Pero hablemos de El túnel.

La historia cuenta la vida del pintor Juan Pablo Castel, quien durante el Salón de arte de 1946 expone su obra maternidad, la cual tiene a una madre y su hijo como protagonistas, pero en una esquina, hay una ventanita por la cual se ve a una chica en la playa mirando el mar.

Nadie reparaba en esa imagen. Todos la pasaban por alto, a excepción de Maria Iribarnen. Una chica que obsesiona al pintor y con la cual el siente un vinculo fuertísimo.

Pero así como la siente tan cerca, no sabe nada de ella, solo que ella “vio” lo que el quería decir.

Lo que sigue son los intentos desesperados de Juan Pablo por conocer a esta chica, y luego, la tormentosa relación que lo llevara a matar a la única alma que lo podía sacar de su ostracismo.

La obra esta llena de símbolos y sub lecturas.

Juan Pablo –por ejemplo – termino en la cárcel, pero siempre estuvo encerrado en una vida que se asemejaba a un túnel.

El pobre era una suerte de imbuche que solo se contactaba con el mundo por medio de su pintura,. Y valiéndose de eso, pego un grito desgarrador pidiendo ayuda, en una Buenos Aires que se parece al DF que Agustín Yáñez y Pineda plasmo en “Ojerosa y pintada”. Ya saben, esas metrópolis frías, donde la gente se siente alienada a pesar de estar siempre rodeada.

Maria además, simboliza la única posibilidad que el tenia de conectarse con el mundo. Pero al pensar que ella era promiscua y lo engañaba a el con su marido y su primo, decidió matarla.

Así también, el libro esta cargado de dualidades. Los binomios exclusividad-promiscuidad, obstáculo-transgresión, dominio-sumisión, fatalidad-libertad y cuerpo-alma, son clarísimos y están muy bien hechos.

Si aun no los he convencido para leer a Sabato, no se que mas hacer.

Solo cierro este comentario agradeciendo la posibilidad de encontrarme de vez en cuando, con trabajos como este.

PEACE OUT

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