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Titulo original: Cuentos que me apasionaron
Autor: Varios
Editorial: Planeta
Año: 1999
Páginas: 324
nota

La noche del sábado 29 al domingo 30 de Julio no salí, o mas bien sí, si salí. Estuve en Honolulu, en San Petersburgo y cerca del mar de Bering. Estuve leyendo.

El volumen al cual culpo del desvelo se titula “Cuentos que me apasionaron” y es una compilación hecha por Ernesto Sábato con ayuda Elvira González Fraga.

A Sábato lo conocí durante mi paso por la Universidad (en el curso de Literatura hispanoamericana) y su libro El túnel me gusto mucho. Es por eso que a penas tuve la posibilidad de leer esta compilación hecha por él en su lecho de muerte, decidí sumergirme en una serie de cuentos apasionantes y delirantes que reseño brevemente a continuación:

De Frank Kafka

Ante la ley:
Un cuento brevísimo donde atisbamos la maestría y el talento de Kafka (otro “rey del metro cuadrado”). El cuanto es sobre un campesino que se pasa toda la vida enfrente de las puertas de la ley, esperando que se le deje entrar en la ley.

El campesino siempre pensó que todos podrían tener acceso a la ley, mas nunca espero que no lo dejasen entrar.

El final del cuento no solo reconcierta al campesino, sino que también al lector.

De Nicolai Vasilievich Gogol

El capote:
Akakiy Akakievich es un empleado publico que ha pasado su vida transcribiendo documentos incluso en su tiempo libre. No es casa, no tiene hijos ni amigos, es objeto de burla por parte de sus compañeros de trabajo y nadie parece reparar en el sino solo para hostigarlo.

Cuando su viejo capote termina de estropearse, el viejo Akakiy desespera por tener uno nuevo, ya que las heladas en San Petersburgo son horribles. Pero el dinero no le alcanza.

Luego de hacer malabares y muchas privaciones Akakiy logra hacerse de un capote nuevo que terriblemente le será robado por unos maleantes.

Desesperado Akakiy decide por primera vez en su vida, hacer algo e ir a reclamar a un “hombre importante”.

No les cuento el final, pero es paradójico lo que paso con el pobre Akakiy: dio mas que hablar estando muerto que cuando estuvo vivo.

De Alphonse Daudet

La muerte del delfín:
el pequeño delfín va a morir y todos están atentos al sensible fallecimiento del hijo del rey.

Toda la corte derrama lágrimas y el alazán (caballo) del joven delfín lo llama a gritos.

El delfín al ver como todos sufren, en especial su madre, le pide a sus súbditos que hagan frente a la muerte cuando se le acerque y le den muerte…darle muerte a la muerte.

Al final, el delfín asume que morirá y le pide a sus súbditos que lo vistan con las mejores ropas, porque Dios es su primo y “arriba” seguirá siendo un delfín.

Cuando se da cuenta que al morir todos somos iguales, llora amargamente porque dice: “de nada sirve entonces ser un delfín”.

Lindo cuento

De Horacio Quiroga

El potro salvaje
: Un potro joven y alegre que solo quiere correr, paso del desierto a la ciudad para vivir el espectáculo de su velocidad.

Desde que llego, solo corrió por pasto seco pero lo hacia por el amor de correr.

Cuando esta maduro y su fama ha crecido mucho, el caballo se entristece al pensar como hubiesen sido las cosas si en su juventud lo hubiesen agasajado así.

Desde entonces – y por primera vez- empieza a reservar enervas para las próximas carreras y le cuesta mucho correr a su máxima velocidad. Solo grandes regalos lo pueden inspirar.

De Robert Louis Stevensson

El diablillo de la botella:
Una botella que contiene a un diablillo en su interior dará al dueño de la botella lo que el quiera, pero hay condiciones. El dueño deberá vender la botella antes de morir, de no ser así, será torturado hasta la eternidad en el infierno. Además de eso, deberá vender la botella a menor precio del que la compro, si la vende mas cara, la botella volverá a el.

¿Qué haces cuando tu mujer, la que mas amas, compra la botella por 2 centavos?

Tremendo cuento.

De Jack London

Encender un fuego:
Un hombre sin imaginación y un perro se atreven a cruzar una zona boscosa a menos de 40º bajo cero, a pesar e las advertencias de que no lo hiciera.

¿Quién piensan que sobrevivió? El hombre con fósforos, una meta (llegar donde sus camaradas) y conocimiento de la región, o el perro.

De Katherine Mansfield

La casa de muñecas:
Las hermanas Kelvey, Lil y Else, tienen como padres a una lavandera y a un “preso”.

Viven en una comunidad aislada y por eso son compañeritas de hijas de abogados, doctores y maestros. Nadie las quiere y todas se mofan de ellas.

Las niñas Burnell por otro lado, eran populares y gozaban de una gran posesión: una casa de muñecas a escala y completamente decorada, en la cual destacaba una pequeña lámpara que parecía refulgir de verdad

Todas sus amiguitas iban en pares a su casa a observar la casa de muñecas, pero a las hermanas Kelvey no les estaba permitido entrar a esa casa, ya saben, por la reputación de sus padres.

Un día, sin que nadie se diese cuenta, una de las hermanas Burnell permitió a las Kelvey que vieran la casa, pero cuando la estaban viendo, la dueña de casa, vio a la niñas y las correteo como si se tratase de pollos.

Cuando ya estaban lo suficientemente lejos de la casa de las Burnell, la pequeña Else le dijo a su hermana: “He visto la pequeña lámpara”.

De Jorge Luís Borges

El milagro secreto:
Jaromir Hladik, escritor judío, fue denunciado en pleno dominio del tercer Reich y, por diseminar ideas semitas fue condenado.

El día 29 de marzo se fijo su muerte por fusilamiento.

Creyendo que al pensar sus posibles muertes podría descartar efectivamente que sucedieran murió varias veces; pero llegado un momento, pensó que sus ideas podían ser proféticas, por lo que las dejo.

Al final, decidió terminar su obra inconclusa llamada “Los enemigos”, pero al tener tan cerca su hora final, pidió a Dios un año más para terminar su trabajo.

Al día siguiente fue la ejecución: Jaromir murió el 29 de Marzo a las 9:02. Su petición fue concedida…

Seguramente quedaron colgados con el final. Por eso tienen que leer este cuento; es corto pero intenso.

De Oscar Wilde

El príncipe feliz
: Deja vú. En alguna parte había escuchado este cuento y ahora a ustedes les va a pasar lo mismo.

En la plaza principal de una ciudad, se alzaba la magnifica estatua del príncipe feliz.

Tenía dos rubíes por ojos y un zafiro adornaba la empuñadura de su espada. Laminas de oro revestían su cuerpo entero.

Un día, una golondrina que se rezago del resto, paso la noche a los pies de la estatua y noto que ésta derramaba lagrimas. Al preguntarle la razón, el príncipe le dijo a la golondrina que el podía ver el sufrimiento y la pobreza con sus ojos, por lo que le pidió a la golondrina que le sacara sus ojos, luego el zafiro de su espada y al final, todas las laminas de su cuerpo para llevarlos a los pobres y darles un poco de felicidad.

La última noche –y producto del frío – la golondrina murió, y la gente del pueblo, al ver que el príncipe había perdido su esplendor, decidieron fundirlo y hacer otra estatua.

Lo único que no pudieron fundir fue su corazón, el cual tiraron al mismo basurero donde yacía la golondrina.

Un día, tiempo después, Dios le pidió a un ángel que le llevase las dos cosas más valiosas de esa ciudad. El ángel llevo el corazón y a la golondrina.



De Henrich Böll

La balanza de los Balek:
Los Balek poseían grandes terrenos los cuales eran trabajados por la gente del pueblo.

Generación tras generación, las personas llevaban su cosecha y la pesaban en la balanza de los Balek. Así todos estaban felices y nadie cuestionaba nada, hasta que un día, uno de los campesinos, al quedarse sólo frente a la balanza, decidió pesar sus guijarros y se dio cuenta que la balanza estaba arreglada.

Por años, los Balek habían estado pagando menos a la gente y enriqueciéndose a costa de su esfuerzo y su sacrificio.

La gente del pueblo se enfureció y condeno a esta familia de nobles que desesperada, pidió al párroco que pusiera la balanza en la iglesia para que la gete viera que estaba equilibrada.

A regañadientes la gente volvió a trabajar, pero cuando lo hacías, entonaban siempre la misma canción: “La justicia de la tierra, oh señor, te dio muerte”.

De Robert Arlt

Hussein el cojo y Axuxa la hermosa:
Hussein era un hombre retirado y trabajador.

Fuera de su salón de Abluciones colgaba un cartel que rezaba:

Sin embargo, la hora esta próxima,

vuelvo a decir que esta próxima.

Otra vez vuelvo a decir que se te acerca,

que esta próxima.

La gente que lo veía se extrañaba y le preguntaba que quería decir. Hussein siempre rehuia la pregunta y cambiaba de tema.

Ese día, el cartel había sido pulido por alguien y Hussein sintió que la fecha se aproximaba.

Mas tarde Hussein se encontraría con Axuxa. Sus vidas nuca volverían a ser iguales, pero estarían ligadas y hermanadas por la venganza.

De Marguerite Yourcenar

Nuestra señora de las golondrinas:
El monje Therapion era un hombre disciplinado que solo dedicaba su vida a la oración y meditación, pero cuando vio que pequeñas ninfas perturbaban la tranquilidad de su gente, decidió exterminarlas a todas.

Para eso decidió arrinconarlas en una cueva, y con la ayuda de sus fieles, construir una capilla en la entrada para que no se atrevieran a salir.

A eso dedico el monje sus energías, hasta que un día, cuando descansaba solo afuera de la cueva esperando que las ninfas murieran, una mujer apareció caminando y le preguntó que hacia. Cuando Therapion le contesto, la mujer le pidió entrar a ver a las ninfas, a lo que Therapion accedió.

Cuando la mujer salio, llevaba bajo su manto a muchas golondrinas, las cuales emprendieron el vuelo alejándose de la cueva.

Antes de irse, la viajera le dijo a Therapion: “Volverán todos los años, y tu les darás asilo en mi iglesia”.

Después de eso Therapion, nunca dejo de maravillarse con las lindas golondrinas.

De Hugo Mújica

El discipulado:
La amistad entre un joven de educación media y un linyera (vagabundo).

Siempre que el muchacho pasaba por su lado, escuchaba al linyera (de pelo largo y barba) hablar sobre su vida y como era antes él.

Un día, el muchacho supo que dejaría de ver al linyera, pero la canción que éste cantaba ese día, jamás la olvido.

Cuento existencialista sobre la vida que nos toca y vivir y que debemos vivir. La alineación del ser y la posibilidad de mandar todo al carajo y transformarse en un linyera (metafóricamente).



De Emil Dostoievski

Noches blancas:
Este cuento es la mejor opción para cerrar este compilado

El cuento esta protagonizado por un hombre. Un tipo soñador que vive en Petersburgo.

El vive en esta ciudad y la quiere. Mas bien quiere lugares especiales y casas. Tiene muchas amigas así, pero de personas, no conoce a nadie.

Un día caminando se encuentra con una chica que se ve en apuros y desea socorrerla. La chica en cuestión se llama Nástenka y casi sin quererlo dará nueva vida a nuestro amigo, insuflándolo con amores nunca antes concebidos y luego dejándolo botado por otro.

La amistad entre hombre y mujer ¿existe? ¿Es posible que existan hombres soñadores que se retraen y viven como sombras a los ojo de los demás?

Broche de oro para la compilación.

Así llegamos al final de esta compilación hecha por don Ernesto Sábato quien –olvide decirlo antes- se manda una carta-prologo que me llego al alma.

Traten de leer a nuestros autores hispanoamericanos. No se van a arrepentir.

PEACE OUT

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