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Titulo original: Francisca, yo te amo
Autor: José Luís Rosasco
Editorial: Andrés Bello
Año: 1988
Páginas: 114
nota
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Otro relato de Rosasco cargado de esa maestría para narrar “historias de verano” tan transversales y agradables de leer.

Junto con “Donde estas, Constanza” (comentado aquí), este libro esta entre los mas importantes de Rosasco.

Fijo en las listas escolares, Francisca, yo te amo, es el “sueño del pibe”, el verano ideal y la chica ideal para coronarlo.

Lo que me gusta de Rosasco es que la forma en que narra. Nadie repara en el hecho de que él ya dejo la adolescencia atrás, sino en la forma es que cada una de sus historias pareciese arrancada del diario privado de un virtuoso joven, quien relata encantado su primer amor.

Esta vez la historia no se desarrolla en Ñuñoa, sino en la playa de Quinteros, donde siempre a veranear la familia de Alex (¿será el mismo Alex de “Donde estas…”?).

Los veraneos allí son clásicos, así como las salidas con las hermanas Corsiglia, pero esta vez, el verano de Alex cambiara para siempre cuando vea a la chica mas hermosa que ha visto en su vida.

Lo mas terrible eso si, es que no sabe donde ubicarla.

Alentado por su amigo Jaime y con la excusa de turistear, el grupo de amigos sale a pasear y recorrer todos los rincones del litoral.

Hasta que un día por la noche, Alex encuentra a su misteriosa musa en el casino local.

Acompañada por un hombre mayor, otro joven y una mujer de edad, la chica baila desenvuelta y con mucha gracia…pero nada, Alex no se atreve a sacarla a bailar.

Hasta que se da el milagro, y de la manera mas inesperada, Alex conocerá a Francisca, la chica que le regalara el verano mas increíble.

Ambos vivirán una historia de amor única que se vera amenazada solo por el fin de Enero, momento en el cual Francisca se sumara a la gira del circo de su padre y Alex partirá al norte con Jaime.

Pero ahí entra el ímpetu, la locura y decisión de un chico cuya testosterona y amor, fluyen sin control. Decidido a seguir a su niña a cualquier parte, Alex – con la ayuda de Jaime- inventa una historia para dejar tranquilos a sus padres en Santiago, y se suma al circo Metrogoldin.

Ahí, Alex aprenderá muchas cosas, pero lo que mas lo marcara, será un repentino ataque que sufre Francisca.

Sin saberlo, Alex estaba mirando a su niña por última vez.

Sin saber a ciencia cierta que pasa, Alex escucha perplejo la explicación del padre de Francisca: La niña sufre ataques que borran su memoria y los últimos meses de su vida, por lo que cuando despierte, no recordara a Alex.

Desesperado y confundido (como Sandler en “50 first dates”) Alex le pregunta a Don Juan sin no estará equivocado, aunque sea por una vez. Don Juan le dice a Alex que algunas veces, Francisca recuerda algo, pero esos recuerdos le hacen daño.

Abatido, Alex emprende el regreso a Santiago.

En los meses venideros, solo la Universidad lo distrajo un poco y alejo su mente de ese verano, en el cual conoció al amor de su vida.

Años después, cuando Alex esta casado y con niños, sus hijos le piden que los lleven a un circo. Un poco reacio al principio, Alex accede a la petición de los niños, solo para encontrarse cara a cara con Francisca, quien realizo su truco en la cuerda floja.

El final es tremendo, porque cuando todos salen y la gente del circo ofrece souvenirs, Francisca y Alex se miran un segundo y ella se acerca para preguntarle su nombre.

El le responde que se llama Pablo…como su hijo.

Otra increíble historia de Rosasco le ha insuflado nuevos aires a mis lúgubres lecturas. A ver si consigo algo más de este escritor nacional, aunque últimamente tengo ganas de empezar a leer a los nuevos autores peruanos.

Sin más, me despido hasta otra ocasión.

PEACE OUT

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