Nunca antes habÃa leÃdo a este autor argentino y después de leer este libro he quedado gratamente impresionado. “El cantor de tango†es una historia amena de Buenos Aires, sus tradiciones, recovecos, historias y principalmente sus habitantes.
Después de haber visitado la ciudad hace un par de años, lamento no haber tenido un libro asà para recorrerla bajo otro prisma que me hubiese permitido ver cosas que ciertamente pase de largo.

La historia parte cuando Bruno Cadogan, un americano que se apresta a escribir su tesis sobre Borges y la literatura argentina, parte a Buenos Aires siguiendo la huella de un cantante mÃtico de tangos que aun deslumbra a la ciudad, bajo el nombre de Martel.
Lo que le cuentan a Cadogan es tan impresionante y esta tan fuertemente ligado a su tesis de Borges, que éste decide partir sin cuestionarse nada al fin del mundo.
Una vez en la ciudad, “Cagan†o “Cogan†como le dicen los argentinos, se encuentra viviendo en una pensión que queda a escasas tres cuadras de la casa donde vivió Carlos Argentino, el protagonista del Aleph, pero principalmente, se encuentra en una ciudad-laberinto que se rehúsa a mostrarse tal como es.
Dentro de esta confusa y hermética ciudad, Cadogan comenzará a cercar un cÃrculo en torno a la mÃtica figura del cantante de tangos, quien si bien sigue cantando, presenta una agenda errática y restringida por su precaria salud.
Además, Cadogan conocerá al hombre que actualmente vive en el sótano donde esta el Aleph y se hará amigo del tucumano, un hombre que quiere –a cualquier costa- montar una exposición pagada para que los turistas vean por segundos el mentado Aleph.
La historia pasea entre la realidad-ficción y sensatez-locura con un ritmo penetrante y que solo corrobora la fama de excelente narrador de MartÃnez.
Al final, y donde menos se lo espera, Cadogan trabara amistad con la actual pareja de Martel, quien le presentara al cantante quien esta ad portas de la muerte.
Aparte de la historia de Buenos Aires como tal y la búsqueda del cantante, el libro retrata la realidad que Argentina vivió a fines de 2001 y principios de 2002. Cuando tuvieron cinco presidentes en diez dÃas (vean el comercial de Arte surrealista de Buenos Aires que capto la idea a la perfección: “Buenos Aires, donde se vive el surrealismoâ€).
La miseria de las “villa-miseria†como Fuerte Apache, las protestas con cacerolas y saqueos interminables cuando impera el caos, son testimonios registrados bajo la mirada incrédula de Cadogan. Eso me lleva a la siguiente pregunta ¿PodrÃamos haber tenido esta historia sin que un extranjero la hubiese contado? No. Simplemente porque al estar inmersos en la realidad, los argentinos –y todos en general- no sabÃan donde estaban, la historia de las casas donde cenaban y más aun, la existencia de una de las voces mas poderosas de la historia. Ergo, era necesario que llegara alguien de afuera para mirar todo con un dejo de lejanÃa.

De verdad disfrute de la lectura, la cual no recae en adjetivos grandilocuentes, acciones electrizantes o situaciones limites, solo se afirma de las palabras correctas en los párrafos correctos, eso solo contribuye a hacer todo más plausible y real sin perder –curiosamente- ese halito de magia y locura que baña a Buenos Aires.
Como dato extra, les cuento que cuando yo fui, Buenos Aires recién se estaba recuperando pero aun las cifras arrojaban un dato sorprendente: el único trabajo que habÃa aumentado y mostraba tasas de crecimiento saludable y sostenido era el de cartonero.
Recuerdo cuando salÃamos por la noche y afuera del hotel habÃa gente escarbando la basura…esa es otra historia, solo querÃa decir lo que más me impresiono de la ciudad.
PEACE OUT

















