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Titulo original: Ygdrasil
Autor: Jorge Baradit
Editorial: Ediciones B
Año: 2005
Páginas: 272
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Esta novela chilena tiene el merito de “no parecer chilena”, o sea Chile –por lo que sé- nunca se ha caracterizado por ser cuna de grandes escritores de ciencia ficción, de ahí la sorpresa mayúscula cuando Jorge Baradit se despacha una novela tan buena como Ygdrasil.

Advierto antes, que no acostumbro a leer libros de este genero y mis incursiones anteriores son “Pacha Pulai” y “Papelucho y el marciano” (ambas comentadas aquí). Curiosamente, las tres novelas de ciencia ficción que he leído son chilenas y MUY buenas, por lo que da para pensar que si bien sale poca ficción de este angosto y largo país, lo poco que sale es granado y altamente envolvente.

La trama de Igdrasil –primera parte de una trilogía- parte cuando el gobierno de México descubre que en el desierto de Sonora hay un “traspuesto”, o sea un hombre cuya alma esta desplazada de su cuerpo pero aun “atada” a el.

Las implicancias de este asunto son inabarcables y menos imaginables, ya que cuando alguien es capaz de sacar el alma de las personas y alterar el orden de las cosas, las consecuencias para todos pueden ser funestas.

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En un futuro incierto donde la religión, ciencia, magia, drogas, violencia y tecnología lo son todo, un suceso tan atroz como la aparición de un “traspuesto” efectivamente puede terminar con el mundo tal y como lo conocemos hasta ahora.

Desesperados e incrédulos, los miembros del departamento de defensa de México reclutan a una asesina chilena drogadicta y perdida en el D.F. para liderar una misión no solo peligrosa, sino que de vital importancia para todos.

Mariana, la chilena, no sabe que diablos sucede cuando es contactada por personeros del gobierno para liderar dicha misión. Pero la chica tiene pocas opciones y el salir de su habitad natural es una de las mejores que se le han ofrecido.

A ella se suman Reche, un selknam extraterrestre y Gunther, un joven soldado alemán muerto en plena segunda guerra mundial. Este dispar trío deberá infiltrarse en el estado-fortaleza de la multinacional Chrysler, donde se fragua una de las aberraciones más inconmensurables que se puedan imaginar.

Si bien no les quiero arruinar la historia, les cuento que lo que sucede dentro de la Chrysler es una suerte de maquinaria que busca desplazar las almas humanas para encerrarlas en artefactos pensantes y asi crear una entidad más grande de lo que puedan imaginar.

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A parte de los personajes ya nombrados, Baradit creo a uno de los seres más repugnantes y enfermizos en la figura del Inbubche, líder religioso de la sección 14 de la Chrysler y artífice de una toma violenta que busca ganar poder frente al omnipresente directorio de la compañía.

La verdad es que éste personaje me producía espasmos de solo pensar en el. Su actuar, la forma de tratar a sus discípulos y su enfermiza mente lo ponen a “otro nivel” en cuanto a repugnancia, manipulación y “asco”.

Con esta ecuación Baradit arma su gran novela, ganadora del premio UPC versión 2006.

Los personajes, los sucesos que deben atravesar, la chorrera de palabras enredadas, esa mezcla visceral de tecnología, computación, ciencia y religión, además de una narrativa rápida y asertiva, hicieron de la novela una gran elección a la hora de leer buena ficción.

Repito que al no ser un lector instruido en ciencia ficción, me cuesta comparar la novela con otra u a su autor con otros colegas, pero dentro de mi campo (sumamente reducido) les digo que Ygdrasil es adulta, pornográfica, violenta, “pasa pa la punta”, gráfica, enredada, desenredada, seductora, asquerosa y vertiginosamente: religiosa, científica, tecnológica, apócrifa y vanguardista.

Con reminiscencias a H.R. Giger, la parapsicología, el anime, Latinoamérica en su totalidad, mitologias y etnias diferentes, la babilonia creada por Baradit es prueba fehaciente del talento de las plumas chilenas.

Ahora, no queda más que esperar la segunda parte titulada “Trinidad” y el cierre, “Atacama”.

PEACE OUT

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