Hace tres dÃas exactamente (el martes 22 de enero) Julian Barnes vivito Chile por primera vez.
Lo hizo como orador invitado a una serie de charlas organizadas por la Faculta de arquitectura de la Universidad católica, bajo el titulo de “La Ciudad y las Palabrasâ€.
Lamentablemente, por mas que trate de conseguir entradas no logre ir, pero de todas formas he dado un paso al comenzar a leer a este estupendo autor ingles, “el más francés de los inglesesâ€.
Después de conquistar el respeto de crÃticos y lectores con “El loro de Flaubertâ€, Barnes siguió deleitándonos con libros como “La historia del mundo en 10 capÃtulos y medio†o “Periodismo de cocina†los cuales no hicieron más que posicionarlo como uno de los escritores contemporáneos más importantes del orbe.
Con “La mesa limón†Barnes da cuenta de su astucia, ingenio y una subtextualidad exquisita que obliga a leer y releer sus cuentos varias veces.
El libro esta compuesto por 11 cuentos que tienen como hilo conductor el cerrar ciclos, el saberse mortal y entender que nos dirigimos inevitablemente al responso eterno.
Los personajes que dan vida a las historias saben eso, algunos lo manifiestan como una obsesión, otras optan por guardar sus secretos, otros por evocar tiempos pretéritos y algunos piensan en la primavera de su vida y en el amor.
Todos los cuentos son buenos, pero me quedo con “Una breve historia de la peluquerÃaâ€, en el cual un hombre asocia cambios polÃticos y culturales, asà como personales, con el antiguo arte de cortar el pelo.
O bien “Cortezaâ€, la obsesiva y compulsiva vida de Jean Éttiene Delacour, quien paso de ser un apostador a transformarse en un glotón y terminó augurando y especulando con la muerte de sus amigos.
¿Cómo no mencionar “Vigilanciaâ€, la historia de un melómano que se olvida de escuchar los conciertos en pos de aleccionar y censurar a quien estornuda o tose en plena ejecución de una pieza musical.
En fin, creo que terminarÃa hablando de los doce cuentos si no me detengo ahora
A todo esto – en China, a principios del siglo XX- el “limón†era considerado como el sÃmbolo de la muerte, de ahà el titulo del libro. Y la mesa obedece a que en Helsinski, cuando un grupo de personas se reunÃan –de haber un limón en la mesa- éstos debÃan hablar obligadamente de la muerte. ¿Que amargo, no?
Los dejo con un extracto de Barnes leyendo su cuento “La historia de Matt Israelsonâ€.
Y también les recomiendo la página http: //www.contemporarywriters.com, con noticias y perfiles de los autores británicos más destacados de la actualidad.
PEACE OUT

















