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Titulo original: The Lemon Table
Autor: Julian Barnes
Editorial: Anagrama
Año: 2005
Páginas: 234
nota

Hace tres días exactamente (el martes 22 de enero) Julian Barnes vivito Chile por primera vez.

Lo hizo como orador invitado a una serie de charlas organizadas por la Faculta de arquitectura de la Universidad católica, bajo el titulo de “La Ciudad y las Palabras”.

Lamentablemente, por mas que trate de conseguir entradas no logre ir, pero de todas formas he dado un paso al comenzar a leer a este estupendo autor ingles, “el más francés de los ingleses”.

Después de conquistar el respeto de críticos y lectores con “El loro de Flaubert”, Barnes siguió deleitándonos con libros como “La historia del mundo en 10 capítulos y medio” o “Periodismo de cocina” los cuales no hicieron más que posicionarlo como uno de los escritores contemporáneos más importantes del orbe.

Con “La mesa limón” Barnes da cuenta de su astucia, ingenio y una subtextualidad exquisita que obliga a leer y releer sus cuentos varias veces.

El libro esta compuesto por 11 cuentos que tienen como hilo conductor el cerrar ciclos, el saberse mortal y entender que nos dirigimos inevitablemente al responso eterno.

Los personajes que dan vida a las historias saben eso, algunos lo manifiestan como una obsesión, otras optan por guardar sus secretos, otros por evocar tiempos pretéritos y algunos piensan en la primavera de su vida y en el amor.

Todos los cuentos son buenos, pero me quedo con “Una breve historia de la peluquería”, en el cual un hombre asocia cambios políticos y culturales, así como personales, con el antiguo arte de cortar el pelo.

O bien “Corteza”, la obsesiva y compulsiva vida de Jean Éttiene Delacour, quien paso de ser un apostador a transformarse en un glotón y terminó augurando y especulando con la muerte de sus amigos.

¿Cómo no mencionar “Vigilancia”, la historia de un melómano que se olvida de escuchar los conciertos en pos de aleccionar y censurar a quien estornuda o tose en plena ejecución de una pieza musical.

En fin, creo que terminaría hablando de los doce cuentos si no me detengo ahora

A todo esto – en China, a principios del siglo XX- el “limón” era considerado como el símbolo de la muerte, de ahí el titulo del libro. Y la mesa obedece a que en Helsinski, cuando un grupo de personas se reunían –de haber un limón en la mesa- éstos debían hablar obligadamente de la muerte. ¿Que amargo, no?

Los dejo con un extracto de Barnes leyendo su cuento “La historia de Matt Israelson”.

Y también les recomiendo la página http: //www.contemporarywriters.com, con noticias y perfiles de los autores británicos más destacados de la actualidad.

PEACE OUT

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